MEXICALI.- Hoy damos por hechas las cosas. Sin embargo, el desarrollo actual de Baja California no se dio de la noche a la mañana, ni por la acción de una sola persona, sino por gente visionaria que vio lo que otros no vieron, pero desafortunadamente, hoy se ha perdido el valor de hacer bien las cosas.

Si alguien se puede jactar de haber sido testigo de todos estos acontecimientos es Rafael Mendoza Madrid, quien trabajó con todos los gobernadores priístas, desde Braulio Maldonado en 1952, hasta Óscar Baylón Chacón en 1989 hasta la llegada del panismo al Estado.

Mejor conocido como el “Nácori”, apodo que le viene de su pueblo natal enclavado en la sierra de Sonora, llegó a un pueblo llamado Mexicali hace 71 años, en la búsqueda de un mejor porvenir.

Con tan solo 12 años se instaló en la casa de su tía, cuyo esposo trabajaba como dibujante en la Secretaría de Recursos Hidráulicos, era una cuartería que se encontraba detrás de lo que hoy es un conocido casino en la calzada Justo Sierra.

Para 1952, el presidente Miguel Alemán Valdés publicó el decreto por el que se establecía que Baja California Norte sería el Estado 29 de la República Mexicana.

Es en este momento cuando su tío lo metió a trabajar en la campaña de quien sería el primer gobernador del Estado, Braulio Maldonado Sández, en la que con engrudo pegaba manifiestos en las paredes. Esto le valió el poder trabajar en el gobierno, primeramente limpiando pisos y haciendo mandados, pero seguía estudiando, fue ahí cuando conoció a los temidos “Chemitas”, así se les llamaba a los guardias de seguridad del gobernador y cuyo jefe se llamaba José María, aunque no recuerda su apellido.

Recordó que José María o el Chema era un hombre mal encarado, con botas de gamuza en las que el pantalón iba por dentro, tacón plano, con cinto piteado y un sombrero de ala ancha, ellos provenían de Estados como Michoacán, Guerrero y Jalisco.

El entonces presidente Adolfo Ruiz Cortines le encomendó a Braulio Maldonado poblar a Baja California empezando por Mexicali, por lo que éste reunió a líderes sociales para que invadieran terrenos ejidales y ahí se estableciera la gente, previo acuerdo que no serían encarcelados por mucho tiempo.

LAS NUEVAS COLONIAS

Así nació la colonia Pro-Hogar 1, 2 y hasta la número 7 y aunque llegó el Ejército a querer desalojarlos, Braulio Maldonado cumplió su palabra y los dejó libres.

También para aquellos días, el “Nácori” empezó a trabajar elaborando los boletines del Gobierno del Estado. El gobernador con quien más tuvo acercamiento, fue con Milton Castellanos Everardo, incluso lo llevaba a sus giras dentro de su vehículo, un enorme Mercury Marquis y hasta lo subía en la avioneta en las giras por todo el Estado.

Fue un hombre visionario que hizo lo que tenía que hacer para el desarrollo de Baja California y contaba con el apoyo del presidente Luis Echeverría, con lo que pudo eliminar lo que era una vergüenza para el país y que impedía el desarrollo del Estado, que era cartolandia.

También llevó agua a la zona costa del Estado por medio del acueducto Río Colorado-Tijuana, construyó el Teatro del Estado, el Centro Cívico, la Plaza Calafia e incluso el bulevar Lázaro Cárdenas, cuando los vecinos se oponían, ya que para aquella época no había muchos carros, decían.

Le siguió Roberto de Lamadrid Romandía, quien llevaba una gran amistad con el presidente José López Portillo, a tal grado que “hasta le picaba las nalgas”, comenta divertido y asegurando, “yo lo vi”.

Xicoténcatl Leyva Mortera era de otro estilo, como se decía éste, de un nacionalismo revolucionario, odiaba de corazón al panismo, decía que eran unos retrógradas, enemigos del avance de México, enemigos del Seguro Social, del Infonavit, no quieren avance, simplemente los odiaba.

Tenía fama de que le tomaba mucho licor, pero tuvo una política de mucho sentido social, ya que Milton Castellanos había hecho cargo años atrás de la infraestructura más importante para la época.

“El Nácori” expuso que es muy importante conocer la historia del Estado y Mexicali está lleno de historia, pero desgraciadamente a casi nadie le gusta leer hoy en día, debe ser contada por aquellos que la vivieron y que conocieron a los personajes para ayudar a comprender lo que hoy somos.

(Artículo publicado en la edición 39 de únicoBC, Nuestras Historias de Éxito)

Compartir: