MEXICALI, abril de 2020 (Especial/únicoBC).- La etapa de cuarentena o aislamiento voluntario que actualmente viven la mayoría de las personas podría propiciar cambios permanentes en la forma en que se relacionan con la gente de su entorno. 

Particularmente en México y en otros países hispanos, debido a la proximidad y cercanía que, hasta hoy, caracterizan la manera en que la gente se desenvuelve, estos cambios pueden llegar a ser drásticos y muy notorios, explicó la Mtra. Ivón Guerrero Ceballos, Directora de la Escuela de Psicología de CETYS Universidad Campus Mexicali. 

“Sin duda vamos a empezar a tener nuevas reglas sociales, que nos van a hacer olvidarnos del abrazo y del doble beso, que en lugares como España o Argentina forman parte del saludo de cortesía, o del contacto físico durante una plática, porque son cuestiones de higiene que estamos aprendiendo”. 

Añadió que la pandemia de COVID-19, vigente a nivel global, está motivando entre otras cosas, una mayor conciencia sobre los cuidados y medidas preventivas  que son necesarias para gozar de una buena salud física y mental.

“Nos hemos ido enterando, desmitificando, que por ejemplo el COVID es solo una enfermedad que afecta solo a los adultos mayores; no es así. Para salir bien librado de este y de otros padecimientos es importante tener una buena salud, independientemente de la edad; tanto jóvenes como viejos. Entonces nos está motivando a prevenir temas como la obesidad, la diabetes, la hipertensión y otros problemas en los que desgraciadamente México es puntero, y esto también debería cambiar nuestros hábitos alimenticios y de ejercicio”.

Respecto a la forma de socializar, una vez superada la contingencia sanitaria, parte de la prevención de enfermedades seguirá siendo mantener una distancia prudente entre las personas con las que se convive, pronosticó.

“Sucede que necesitamos el contacto físico. Es parte fundamental de nuestra salud, tanto física como mental, y nos ayuda a comunicarle a los demás nuestro aprecio, nuestra preocupación, con expresiones tan simples como apretones de mano o palmaditas en la espalda. Pero esta pandemia y cuarentena sin duda nos hará cambiar, tener una distancia más marcada, rompiendo con nuestras costumbres culturales del abrazo, del apapacho, porque lo primero ahora será cuidar nuestro espacio personal”. 

Añadió que una buena medida será reservar los momentos de contacto físico cercano para cuando se comparte tiempo con la pareja, hijos, padres o con la familia más cercana, ya que en el núcleo familiar es más fácil adoptar en conjunto medidas higiénicas como la sanitización de espacios y el lavado constante de manos,  así como la identificación de los riesgos de contagio a los que se exponen los miembros de la familia en sus escuelas y centros de trabajo, y por lo tanto, prevenirlos y tomar las medidas necesarias para tener la confianza de que se está en un espacio seguro. 

“Todo esto forma parte de la construcción de la calidad de vida. Es momento de tomar pautas para cuidar desde ya nuestros hábitos en todos sentidos: alimentación, uso del tiempo libre, la calidad de nuestras relaciones, tiempo de trabajo. De modo que esta situación nos permita descubrir nuestras fortalezas y potencializar  aquellas ya presentes, de modo que cuando esto pase, seamos mejores”, concluyó.