MEXICALI, marzo de 2020 (Especial/únicoBC).- En algún momento de su vida, 6 de cada 20 mexicanos padecerá una enfermedad mental y sólo uno de ellos buscará la atención médica que corresponde, influidos en gran medida por los estigmas que prevalecen en torno a dichos padecimientos.

Así lo dio a conocer el Dr. Víctor Salvador Rico Hernández, Director General del Instituto de Psiquiatría de Baja California (IPEBC), durante su participación en la Semana del Cerebro organizada por la Escuela de Psicología de CETYS Universidad Campus Mexicali, con el objetivo de que sus estudiantes puedan conocer y debatir la información más actualizada de su ámbito, en conjunto con el IPEBC.

En el marco de la conferencia Estrategia Nacional de Salud Mental y Adicciones, el especialista añadió que los daños generados por la adicción a sustancias nocivas son una de las principales causas por las que la población afectada decide buscar apoyo psiquiátrico.

Este no es el único factor que desencadena problemas de salud mental como la depresión y la ansiedad, dos de los más conocidos y comunes; sin embargo, la normalización de entornos estresantes y el desconocimiento de las señales físicas y anímicas que indican la presencia de una patología de este tipo, también influyen en que las personas no identifiquen cuándo están enfrentando un padecimiento que debe recibir atención médica.

Si a este panorama se le añaden el estigma y el temor al rechazo, tenemos como resultado que la mayoría de las personas no buscan ayuda profesional de manera oportuna, agregó.

“Cuando decimos palabras como psicólogo, psiquiatra u hospital mental, la gente no se acerca y eso genera una brecha en la salud mental, que se amplía si consideramos que solamente el 1% de los profesionales de la salud se especializan en esta rama. Por eso se armó una estrategia integral, a nivel federal, con dos objetivos principales que justamente son bajar los niveles del consumo de sustancias, y que la gente se acerque a los tratamientos”.

Para lograrlo, dijo, tanto escuelas como centros de trabajo juegan un papel fundamental, ya que es mediante capacitaciones a docentes y líderes como se espera detectar con mayor facilidad a las personas con necesidades de atención médica mental. Luego de la detección, los pacientes son atendidos dentro de su propio entorno, brindándoles seguridad, confianza y privacidad, siendo canalizados al hospital psiquiátrico solamente los casos especiales que así lo requieran.

El rol de la prevención

Aunque las enfermedades mentales pueden aparecer tanto por causas congénitas como por influencia de los hábitos y del entorno de cada persona, la buena comunicación y el diálogo son dos importantes medidas preventivas que todos podemos llevar a cabo para mantener una convivencia saludable, así como para detectar y ayudar a tiempo a quien lo necesita.

“Se trata de cuidarnos todos juntos, con cosas tan sencillas como escuchar a nuestros hijos, a nuestros compañeros de trabajo, abrirnos al diálogo y conocernos mejor”.

Acerca de los estigmas que prevalecen, y que en muchos casos truncan el acercamiento entre pacientes y médicos, el Director del IPEBC recomendó a docentes, jefes de departamento al interior de las empresas, y cualquier otra persona con liderazgo, promover la erradicación de la ignorancia, el rechazo y las etiquetas sociales de las que un paciente de salud mental puede ser víctima.

“Es una cuestión cultural, que está motivado por ejemplo por la televisión, por el cine, que nos muestran a personajes psiquiátricos que se convierten en villanos, en tiranos, pero esto ni es ni tiene por qué ser así. En cualquier momento y por cualquier situación, todas las personas podemos padecer un problema de salud mental, por eso es importante verlo como cualquier otro padecimiento, que debe ser tratado con el mismo cuidado y atención”, concluyó.