MEXICALI.- La conversación en redes sociales sobre los centros de rehabilitación en adicciones ha puesto sobre la mesa una pregunta clave: ¿cuál es el verdadero alcance de estos establecimientos? Entre las  opiniones aparece con frecuencia la idea de que la función de estos establecimientos  es brindar alojamiento, alimentación y mantener a una persona alejada  temporalmente de riesgos. 

«Vale la pena aclarar que un centro residencial para el tratamiento de adicciones no comparte las funciones de un albergue y que proporcionar techo, alimento o restringir el acceso a sustancias no constituye por sí mismo un tratamiento», afirmó la Psic. Cristina Pasos, docente de la Escuela de Psicología de Cetys.

En México, la atención de los problemas relacionados con el consumo de sustancias puede realizarse en modalidad ambulatoria o residencial, según la gravedad de cada caso. La Ley General de Salud establece que el internamiento debe considerarse como último recurso terapéutico, aplicarse de forma voluntaria y mantenerse solo el tiempo estrictamente necesario.

La experta mencionó que estar en situación de calle y tener un trastorno por consumo de sustancias no son sinónimos, señaló la especialista. Una persona puede requerir alojamiento y asistencia social, otra puede necesitar tratamiento especializado, y algunas pueden requerir ambas cosas; una necesidad no sustituye a la otra.

Cuando se habla de tratamiento, se trata de un proceso que inicia con una valoración adecuada. Los Centros Comunitarios de Salud Mental y Adicciones (CECOSAMA), presentes en todo el país, ofrecen detección, evaluación, tratamiento según riesgo y severidad, orientación a familiares y referencia a otros servicios cuando es necesario.

La académica subrayó que la atención residencial, cuando es requerida, va más allá de alejar a la persona de las sustancias: «el tratamiento podrá requerir la integración de atención psicológica, médica o psiquiátrica, intervención familiar y seguimiento, con el objetivo de favorecer cambios que puedan sostenerse una vez fuera de la institución». Antes de ingresar a un familiar a un establecimiento, la especialista recomienda preguntar cómo se determina la necesidad de internamiento, qué modelo de tratamiento se utiliza, si existe un plan individual y qué seguimiento se ofrece tras el egreso.

Tanto en la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (CONASAMA), en Baja California, como en el Instituto de Psiquiatría del Estado (IPEBC), se pueden consultar los directorios de establecimientos reconocidos y supervisados. Para la Psic. Cristina Pasos, la invitación antes de pensar en un internamiento, es preguntarse qué tratamiento necesita realmente la persona.

 

Compartir: