MEXICALI, 1 abril de 2020 (Especial/únicoBC).- Durante los últimos días, mucho se ha hablado sobre el peligro psicológico de la sobreexposición a la información relacionada con el COVID-19. Sin embargo, la existencia, el acceso y el buen manejo de estos informes son pieza clave cuando de pronosticar y prevenir la propagación de esta y otras enfermedades se trata.

Por ello, debemos ser objetivos y selectivos con las fuentes informativas que consultamos, y dejar de ver de manera negativa la difusión de noticias y avances científicos en tiempo real, consideró la Dra. Michelle Lazcano, Coordinadora de la Licenciatura en Inteligencia de Negocios e Innovación en CETYS Universidad Campus Mexicali.

“Mucha gente comenta estar cansada de escuchar sobre el COVID-19, sin tomar en cuenta que no hubiese sido mala idea poner mayor atención a los datos arrojados por la inteligencia artificial, que nos previno sobre lo que podía ocurrir desde los primeros momentos”.

Un ejemplo de esto, dijo, es la startup canadiense Bluedot, que desde diciembre del 2019 y antes que la Organización Mundial de la Salud (OMS) pronosticó la propagación del virus y su transición a pandemia. 

Actualmente, esta herramienta procesa cada 15 minutos la información generada en los hospitales que atienden la evolución de los pacientes contagiados, considerando factores como el clima en tiempo real, la densidad poblacional, el proceso de incubación y afectación de virus, cruzando datos con la movilidad de vuelos internacionales e incluso, con datos sobre muertes infecciosas en animales, obteniendo como resultado una predicción certera del crecimiento de la infección, y por lo tanto, otorgando información valiosa para que las autoridades sanitarias puedan anticiparse a ella. 

“Esta startup ha cumplido maravillosamente con su finalidad de alertar a tiempo y ayudar a tener un mejor entendimiento de cómo se esparce el virus”.

Tiempo atrás, Google habría dado al mundo otra prueba de que contar con información de calidad es crucial, cuando en el 2014 decidió cerrar la página Flu Trends, pensada como su nombre lo indica, para alertar sobre la propagación de la influenza.

“En este caso se cometió el error de contabilizar las consultas de síntomas por regiones para realizar su cálculo de infecciones, pero no contaban con la curiosidad humana, por lo que la información era errónea. Esto nos dejó una lección de colaboración con datos fidedignos, porque no tenemos una cultura de la información, aunque ese es un tema que merece ser tocado aparte”, detalló la Dra. Lazcano.

¿Cómo funciona? 

Con los ejemplos anteriores podemos dimensionar las consecuencias de contar, o no, con la información precisa en el momento adecuado. Si nos centramos en la primera posibilidad, es importante decir que los seres humanos no podrían lograr un análisis tan vasto y eficiente, como lo hacen los algoritmos, gracias a su base matemática.

“Para ser un poco más exactos, tienen su base en las cadenas de Markov, donde asignan probabilidades en base a datos previos, y conforme pasa el tiempo se va exponenciando el número. Así que, tener tecnología y computadoras es una fortuna, considerando el gran número de variables implicadas”. 

Es así como gracias a estos pronósticos, asevera, México ha tenido la capacidad de reaccionar frente al COVID-19, al contar con la información anticipada de otros países. “Estas son solo algunas aplicaciones de la inteligencia artificial, que también puede ser usada para innovar. Estando conscientes de que el mercado cambia, se debe pensar en economía circular, prever y trabajar en todos los productos que podríamos derivar de la nueva demanda”, concluyó.