MEXICALI, 23 marzo de 2020 (Especial/únicoBC).- Tanto en México como en el resto del mundo, el escenario económico actual está envuelto por la incertidumbre y la expectativa sobre cuáles serán los efectos de la pandemia del COVID-19; un nuevo tipo de coronavirus que continúa expandiendo su presencia en el globo terráqueo, y para el cual aún no existe cura.

Cuando llegue el recuento de los daños será el momento de ponerle cifra al impacto ocasionado por esta enfermedad, en todos los ámbitos de la industria, negocios y de la vida social.

Mientras tanto, el sector emprendedor debe dejar de pensar en dichas estimaciones y ver esta circunstancia como una oportunidad para innovar e implementar nuevos modelos de negocio, consideró el Mtro. Ulysses Moreno López, Director de la Incubadora de Negocios de CETYS Universidad y Docente de la Escuela de Administración y Negocios en el Campus Mexicali de dicha institución.

Antes de tomar decisiones, quienes representan a una pequeña o mediana empresa, e incluso quienes se encuentran en la fase inicial del emprendimiento de su propio negocio, deben recordar que esta no es la primera vez que nos encontramos en una contingencia sanitaria que deriva en afectaciones económicas, señaló.

Con la aparición de la influenza AH1N1 hace una década, los protocolos de actuación ante una emergencia sanitaria y la capacidad económica de los negocios fueron puestas a prueba, ya que al mismo tiempo la economía nacional enfrentaba una de sus crisis más complicadas de los últimos años, enmarcada por la gran recesión ocurrida a nivel mundial.

Sin desestimar sus estragos, el académico explicó que el panorama de aquél entonces era aún más crítico que el actual y aun así se pudo salir adelante. “Los números lo demuestran, ya que la influenza fue y continúa siendo un padecimiento más letal que el COVID-19”, dijo, haciendo referencia a las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que indican que cada año a nivel mundial hay mil millones de afectados por esta influenza, de los cuales entre 3 y 5 millones se catalogan como graves, y culminan en fallecimiento entre 290mil y 650mil casos. 

En contraste, de acuerdo con el seguimiento y cifras de la Universidad de John Hopkins, hasta la tercera semana de marzo del 2020 se registran 235mil personas infectadas por el COVID-19, de las cuales han muerto 9mil 700.

“Veamos que, primeramente, es muy lamentable que ocurran pérdidas humanas, y luego, que estas pérdidas representan apenas el 4% de las ocasionadas cada año por la influenza. Sin embargo, la incertidumbre y el temor a lo desconocido nos fomentan el pánico y la desinformación, otorgándole una dimensión que no le corresponde al tema”, analizó.

Sabiendo esto, el experto recomendó evitar especulaciones y consultar fuentes oficiales y verificadas de información, así como basar las decisiones de negocio en datos duros recabados por instituciones y analistas expertos en la materia.

En medio de toda dificultad hay una oportunidad

Para sobrellevar la disminución en la demanda de productos y servicios que deja como consecuencia la cuarentena, implementada por la población mexicana como estrategia para evitar los contagios de COVID-19, el Mtro. Ulysses Moreno invitó a los emprendedores a buscar la oportunidad que existe detrás de este escenario.

Esta circunstancia, dijo, que nos está orillando a pensar y actuar diferente, y en este sentido el emprendedor debe, antes que nada, mantener la calma. Luego, aplicar las tres claves que le ayudarán a permanecer a flote mientras la contingencia sanitaria y la volatilidad económica terminan: valentía, asertividad y prudencia.

Se trata de buscar nuevas formas de hacer negocio, generando nuevos canales de comercialización y de comunicación con ayuda de las herramientas digitales. Algunos ejemplos exitosos son la educación a distancia y el comercio electrónico.

A diferencia de los grandes corporativos, los pequeños empresarios tienen una mayor capacidad de experimentación y de probar alternativas, cambiando de decisión cada vez que sea necesario sin afectar su estructura. Así que la valentía de actuar rápido y atreverse a hacer negocios y ofrecer servicios de una forma diferente, por ejemplo, a través de la vía electrónica, puede marcar la pauta para que un negocio subsista en estas condiciones.

La asertividad de reconocer que todo cambio conlleva riesgos importantes, y de vencer el miedo que esto produce, ayuda a tomar decisiones concienzudas que tienen mayor probabilidad de éxito, mientras que con la prudencia se reconoce cuáles son los límites de cada negocio, ya sea de capital, de alcance y de capacidad de riesgo, para evitar exponerlo a pérdidas y otras circunstancias perjudiciales.

“La inactividad es lo que menos requiere la economía. El quedarnos a la expectativa, el no actuar, puede detenernos permanentemente. Y siempre que unos se detienen otros están avanzando, por eso lo mejor es tomar este tema como una reflexión profunda, adaptarnos a los cambios y ser siempre muy innovadores y creativos”, concluyó el Mtro. Moreno.